sábado 7 de noviembre de 2009

Slave


Prometieronse amor, confianza, paciencia y palabras que hoy he olvidado, fue hace tanto, yo siempre fui un observador de aquella historia. Él sigue mirando su silueta sobre el colchón, Ella se fue a visperas de uno de tantos inviernos, nadie noto que iba perdiendose en si misma. Solia pasar cerca de su casa por las tardes, casi al ponerse la luna, un día me di cuenta que esperaba la salida del trabajo solo para pasar frente a esa ventana. Recuerdo varias ausencias, nunca supe a donde estaba, y las noches se volvian eternas sin esa mirada triste de ojos hundidos, cuando podia sacaba la cabeza para rascarle al cielo esa luz blancuzca, una bola de luz que algunos creen es de queso. Los días de lluvia solia dibujar con su dedito delgado corazones, nunca supe su nombre completo, ni el de él, pero habia dos E metidas en un corazón al que Ella le dejaba una herida sangrando, otros inviernos dibujaba una carita sonriente, con el paso del tiempo me construí tantas historias en torno a su vida, nunca escuche el llanto de un infante, ni el ladrido de un perro, era ella y de vez en vez un gato que cambiaba de color cada cierto número de años, noviembre estaba a la mitad, por fin la vi de cuerpo completo, hubiera deseado que mi curiosidad se quedara con suposiciones, estaba frente a la puerta, pequeña de estatura, de cabellos plateados y largos. Me clavo la mirada, pense que podría saludarla, y me quede detenido a cierta distancia con un dolor en el estómago, pensando en hablarle, cuando por fin perdí el miedo/pena ella se desplomo en el piso, la abrace, no supe como llegue a ella, sentí su cuerpo y temble, ella abrio los ojos de nuevo y apreto mi mano, después me hacian preguntas que no supe contestar, me sentí estupido, un hombre de estructura grande se la llevo en un auto, jamás volví a verla en su ventana, sólo retengo en la cabeza su mirada y su aroma, no puedo describirlo, no creo haberlo olido antes, pero sigo sintiendolo cada que su recuerdo me viene.

martes 29 de septiembre de 2009

Gardenias


Quisiera dibujar lo que mi nariz siente al entrar en este pequeño nido acojedor. Hace unos días llegaron de visita una docena de gardenias jóvenes y maduras, en flor y botón, coquetas, blancas marfiladas, de hojas verde obscuro, se quedaron en un rinconcito sumergidos sus tallos dentro de un recipiente con un poco de agua, el sol no alcanza a darles el beso matutino, y se las arreglan para que está lámpara giratoria les regale un poco de luz, a cambio ellas avientan de cuando en cuando su olor característico, yo me conformo con mirarlas de vez en vez, ya que paso algunas horas frente al escritorio paralelo. Intentaré olvidar que un dolor que nunca duerme me sofoca desde hace días y me pondré a dibujar gardenias blancas.