Algunas noches mientras estoy subiendo las escaleras hacia la recámara imagino me caeré y desnucaré como consecuencia del golpe, de repente siento la presencia detrás de mi de un pequeño ser que entiende por POLA. Camina siguiendo mi olor por que detesto encender la luz; entra a la recámara timidamente, se sienta y observa un gato dentro de un cesto, se le acerca, lo huele, lo lame e intenta robarlo, me mira pidiendo mi aprobación, entonces le grito por su nombre y ella (es hembra/canina/pequeña/tipo chihuahua) se sale disparada, nuevamente mete la cabecita entre la puerta y su marco, entonces me convence y salgo a corretearla, intento enseñarle algunas artes clásicas perrunas, más es inútil, ella sólo quiere estar con alguien.
Entonces regreso a la recámara, enciendo un cigarrillo, salgo a paso lento, moviendo caderas, con los hombros rectos, sé que no me observan, puedo ser sensual sin provocar a nadie. Observo hacia la calle desde este tercer piso, recargo el brazo izquierdo y sobre este mis senos sobre la barda, soy una mujer de barrio italiano, fumando cerca de los tendederos exhibiendose a los transeúntes. Con un diminuto vestido transparente de tirantitos, cabello suelto y revuelto en nidos, negro como esa noche que me acompaña en soledad, al igual que a POLA.
El ruido de motores de autos no es suficiente para mi, necesito sentir en los oídos aldo más dulce, algo que se grave en mi memoria, regreso a poner el mismo cd de conciertos para violín, ahi va una y otra vez... sonando en mi cabeza cuando estoy escribiendo estas líneas.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada