Estamos empezando nuevamente, estoy empezando a escribir cómo es que mis ojos perciben su ser.
La lluvia se encarga de obstaculizar mis palabras, amenaza con apagar la luz que permite comunicarme con todo/ella.
La encontré en una cueva matando bestias, llegue y desde lejos apunte con mis flechas. Se mofo de mi cautela, diciéndome que un caballero verdadero no mata con maderas, sino con espadas.
Sin conocer su sonrisa despertó mi curiosidad. El tiempo se quedo estancado, mientras escribíamos de nuestras vidas, ella era muda en ese momento. La lleve a mi lugar secreto, me abrió su corazón ante árboles que devoran hombres y bestias inmortales. Caminamos por bosques antes de entrar en mi castillo, ella corrió al telescopio a mirar estrellas, y yo la senté en el trono vacío.
Una noche me pidió le contara un cuento, al relatarselo le confesé que la quiero, mi corazón tembló temiendo su rechazo, mas sus labios por primera vez hablaron para decirme que si.


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